Veamos cómo se explotó el éxito de la ofensiva por parte del Ejército de Guatemala a partir de ese momento cumbre del enfrentamiento:
Las fuerzas guerrilleras necesitaban estratégicamente, mantener el control de los tres factores que eran determinantes para la proyectada acumulación de sus fuerzas político militares en las regiones montañosas en donde operaban:
1. La población.
2. La economía local.
3. El terreno.
El esfuerzo principal de la recién iniciada ofensiva militar se enfocó en contra de los frentes rurales del EGP enquistados en el altiplano noroccidental, por representar en ese momento la amenaza mayor en contra del Estado. El esfuerzo secundario, se direccionó paralelamente hacia la ORPA, sin que ello representara de manera alguna que se subestimara a dicha organización ni su capacidad operativa y destructiva. Lejos de ello, se empeñó también todo el esfuerzo que permitía la situación imperante consecuencia de la forzosa dispersión de las unidades militares del Estado por todo el territorio de la República.
Dentro de los imprescindibles Análisis de la Zona de Operaciones -AZO- efectuados por los Mandos del Ejército en la fase previa a la acción ofensiva, se consideraron variables importantes, tales como:
1. La composición demográfica de cada zona a operar.
2. La economía local, y su grado de autosuficiencia.
3. La naturaleza y composición del poder local, así como la idiosincrasia de la mayoría de sus habitantes.
4. El nivel de aislamiento geográfico de cada región, y alternativas de solución en cuanto al mismo.
El modelo tradicional de la estructura militar convencional, basada en la Misión Constitucional de defensa exterior, que contemplaba la defensa territorial, la vigilancia permanente de las fronteras, y la reacción defensiva que nacía desde el centro hacia periferia; paulatinamente había sido abandonado por las fuerzas militares del Estado; compelidas a readecuar su dispositivo, composición, y fuerza, en base a la situación imperante que obligaba a dar respuesta a la amenaza emergente que se encontraba desplegada por toda la geografía nacional.
Al modelo de organización territorial basado en Brigadas, Zonas Militares, Puestos Avanzados de Combate, y Bases de Patrullas, previo a la etapa que las fuerzas guerrilleras definieron como "Generalización de la Guerra de Guerrillas"; se añadió durante la Ofensiva Militar el modelo de "La Fuerza de Tarea". Este concepto se desarrolló adoptando una circunscripción o estructura territorial y operacional caracterizada por la centralización del mando operativo, que dirige, y coordina, el accionar de las unidades de armas y servicios bajo su égida.
Mucho se ha especulado en la época post EAI acerca de su origen, y algunos lo atribuyen a las "Task Forces" empleadas por el Ejército norteamericano durante la Guerra de Vietnam. Nada más alejado de la realidad, pues a pesar de guardar algún ligero símil en cuanto a la idea central, los agrupamientos tácticos estadounidenses denominados de esa manera desplegaban impresionantes recursos armamentísticos y logísticos, contando incluso con fuerzas y medios aéreos propios, así como formaciones blindadas y de transporte de personal, siendo operativamente, y prácticamente independientes de los mandos regionales.
Esto quedó demostrado durante las operaciones militares del Ejército estadounidense en regiones geográficas estratégicas como "Khe San", y la batalla librada con ahínco para recuperar la ciudad de "Da Nang" durante la "Ofensiva del Tet" en el año 1968.
El concepto operativo guatemalteco, más estaba diseñado como una Fuerza Móvil Estratégica, asignada para operar en varias jurisdicciones militares tradicionales actuando bajo el Mando Estratégico del Estado Mayor General del Ejército (luego denominado Estado Mayor de la Defensa Nacional), pero desarrollando operaciones tácticas tendientes a mantener el ímpetu de la ofensiva bajo la dirección de sus Comandantes, quiénes dirigían, y ordenaban, operando sobre el terreno.
Es importante resaltar qué, como se puede apreciar en los dos planes de campaña de la ORPA, y los que posteriormente desarrollaron; las concentraciones de fuerzas guerrilleras se dieron como resultado de una actividad defensiva surgida como reacción a la ofensiva del Ejército; y además, que nunca se produjo el deseado salto cualitativo imperante para operar como unidades regulares guerrilleras de gran tamaño que se constituyeran en una amenaza directa que conllevara la destrucción de las grandes unidades del Ejército. Por el contrario, las Fuerzas de Tarea las implemento el Ejército encontrándose inmerso dentro de una acción ofensiva de carácter estratégico, y por lo tanto prolongado.
La acumulación de fuerzas lograda por el Ejército de Guatemala en la fase previa a la ofensiva no fue concebida únicamente en el aspecto cuantitativo de fuerzas y medios sino también en un nivel aún más importante, el de la Estrategia y doctrina, readecuándose en forma coherente con estas. La preparación y planificación se efectuó basada en términos y capacidades reales, no supuestas. Preparándose para enfrentar las batallas específicas que le esperaban, y, haciendo acopio de información táctica y estratégica del enemigo, lo que le permitió anticiparse, y en la mayoría de casos desarticular sus Planes de Campaña; preparando en base a creciente experiencia en la lucha anti guerrillera, fuerzas y métodos de lucha irregular que se adecuaron progresivamente al terreno, operando por fases, y sin pretender forzar los resultados en función del tiempo.
Se priorizo con espectaculares resultados la labor de Inteligencia, en especial, la direccionada hacia la estratégica función de "Retaguardia Logística" asignada al Frente Urbano por todas las organizaciones, pero especialmente por la ORPA y el EGP, que sufrieron antes de iniciarse la Ofensiva General del Ejercito en 1981, una estrepitosa derrota que inmediatamente repercutió en el accionar de los frentes guerrilleros rurales. Los golpes contundentes sufridos por los Frentes Guerrilleros durante las campañas militares subsiguientes, fueron en gran manera el resultado de la combinación de la labor profesional de los organismos de Inteligencia, y la mística y capacidad de combate de las unidades operacionales en el terreno.
El liderazgo de los Comandantes de las Zonas Militares que condujeron las operaciones en sus respectivas jurisdicciones de acuerdo a los lineamientos del Estado Mayor General del Ejército, y las decisiones tomadas sobre la marcha de acuerdo a la situación táctica, en conjunción, con los Comandantes de las Fuerzas de Tarea, mantuvo exitosamente la iniciativa operacional durante la, Ofensiva General del año 81, y las implementadas durante los años subsiguientes.
Repercutió de igual manera el brillante papel desempeñado por los Comandantes de nuestras Unidades tácticas, y sus correspondientes Galonistas Profesionales, en los niveles de conducción en las áreas de operaciones; marcando en adelante la diferencia con quiénes dirigieron las acciones del enemigo terrorista. La ORPA, a pesar de contar con cuadros militares capaces entrenados como ya se indico en Cuba, Vietnam y otras naciones ligadas a la estrategia nacida luego de la realización del conclave de todos los marxistas latinoamericanos en la ciudad de la Habana, Cuba en Agosto de 1967.
La denominada "Organización Latinoamericana de Solidaridad" -OLAS, llamo a crear "Uno, dos, tres, muchos Vietnam" en Latinoamérica, surgiendo como secuela el involucramiento de "La isla" como denominaban en la jerga marxista terrorista a Cuba; la intensa labor de entrenamiento realizada para capacitar a los integrantes de las organizaciones guerrilleras de la región. La ORPA y la URNG en su conjunto concluyeron posteriormente que sus numerosos militantes carecieron de líderes tácticos y estratégicos en un nivel y capacidad suficientes para poder incidir en el desarrollo de sus campañas, y no lograron como estaba planificado, asestar a nuestras unidades militares en el terreno, los golpes estratégicos necesarios para poder cambiar la correlación de fuerzas resultante de la Ofensiva Militar del Estado lanzada en contra de sus Frentes Guerrilleros rurales.
Sirvan como importantes insumos para el análisis histórico militar, lo afirmado por algunos de los principales actores y dirigentes de los grupos terroristas guatemaltecos de aquella época:
1. "Para el primer semestre de 1981, la progresiva acumulación de fuerzas en el FU había disparado el número de integrantes de las estructuras urbanas a más de 800" (Dirk Kruijt. Libro "Guerrilla: Guerra y Paz en Centroamérica". Entrevista a Gaspar Ilom, ex Comandante en Jefe de la ORPA).
2. La compartimentación se había visto relegada a una segunda prioridad como consecuencia de la borrachera de triunfalismo que padecían las organizaciones terroristas guatemaltecas luego del triunfo de los sandinistas en 1979. Más de 70 bajas durante los combates urbanos de Julio-Agosto de 1981, y la desarticulación total de todas las estructuras urbanas, fue el precio que debieron pagar por subestimar al oponente. Aproximadamente 30 casas de seguridad de ORPA y de otras organizaciones -reductos según los medios de comunicación de la época-, fueron desarticuladas durante una corta pero intensa campaña de menos de dos meses de duración. "La guerrilla jamás logro reponerse de esos golpes y volver a alcanzar esos niveles de actividad urbana". Mario Payeras -Comandante Roque, Benedicto-miembro de la Dirección Nacional del EGP. Libro "El Trueno en la ciudad".
3. Con el apoyo de los internacionalistas norteamericanos, europeos, y paradójicamente, la Central de Inteligencia norteamericana -CIA-; la ORPA llego a contar cuando finalizó el EAI y se firmó el Acuerdo que supuestamente traería la paz; "67,000 toneladas de armas de diverso tipo almacenadas en cinco bodegas ubicadas en territorio mexicano". En entrevista concedida por Gaspar Ilom a Dirk Kruijt, el 7 de Abril de 2005, afirma lo siguiente: "Teníamos de todo, fuertes cantidades, ORPA aprovisionaba también a los demás de la URNG. Las reservas las almacenábamos en México, en cinco lugares secretos. Estimo que en el momento de la firma de la paz teníamos una reserva para dos años de guerra, 67,000 toneladas en total. Teníamos de todo: ametralladoras, lanzacohetes, tres millones de cartuchos. Entregamos todo al Ejército mexicano, negociamos a nivel de Estado Mayor". (Página 150. Guerrilla: Guerra y Paz en Centroamérica).